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cuatro trucos caseros para eludir que las plantas de interior se pongan amarillas

La clorosis es un inconveniente que sufren muchas plantas de interior, puesto que al estar dentro disponen de menos hierro y, en consecuencia, no desprenden el esplendor verde frecuente. De este modo, las puntas de las hojas se vuelven amarillas y quemadas. Existen trucos caseros para eludir que esto ocurra, fáciles y veloces de aplicar. ¡Con ellos vas a lograr que tus plantas recobren su tono verde habitual!

EL GRAN PROBLEMA

Antes de iniciar con los trucos caseros para lograr que las plantas vuelvan a tener su tono verde, es esencial conocer el motivo por el que, en ocasiones se ponen amarillas. Quizá es pues se trata de una zona con aguas duras, muy frecuente en buen una parte de la península. En consecuencia, el agua que empleamos para regar, entre otros muchos usos, dispondrá de una concentración de cal fundamental y en 2 formas -en equilibrio entre ellas-: como ion calcio (Ca2+), por un lado; y por el otro va a estar formando pequeños cristales en suspensión.

Esta agua rica en cal tiende a subir el pH del suelo regado, o sea, a bajar su acidez y esto no es bueno para las plantas de interior, puesto que la mayor parte son tropicales y precisan de grandes cantidades de hierro para poder sostener su propio verde. ¡Menor acidez, mayor calcio!

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1. Dejar descansar el agua cuarenta y ocho horas

Este truco se centra en dejar el agua en reposo en una olla grande a fin de que los cristales de calcio se vayan precipitando. De este modo se logra sostener el equilibrio químico entre los cristales de calcio y los iones disueltos, estos últimos van a pasar a formar cristales en suspensión. Como resultado, va a haber menos calcio soluble y cuanto más tiempo lo dejemos más se va a ir reduciendo. Por último, solo va a hacer falta trasegar el agua, un paso que debe efectuarse de forma cuidadosa para eludir que se remueva el fondo.

Se trata de un de los trucos menos efectivos, mas al tiempo de los menos peligrosos en materia de mudar el equilibrio físico y químico del agua.

2. Agua con vinagre o bien limón para acidificar el agua

Otro de los trucos consiste en acidificar ligeramente el agua con el objetivo de bajar su pH, el Ca2+ a fin de que se vuelva insoluble y precipiten en forma de cristales. Esta reacción no afecta a la libre predisposición de ion hierro soluble (Fe3+). Para lograrlo solo va a ser precisa una cucharadita de vinagre o bien jugo de limón por cada litro de agua dura y después remover bien. Por último, dejarlo descansar unas horas y listo. ¡El agua va a estar lista para regar!

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3. Los posos de café asimismo funcionan

Los posos de café tienen múltiples usos y asimismo para las plantas, siendo bastante ácidos y ricos en nutrientes. De este modo, si son usados puntualmente como capa de abono, lograrán acidificar el suelo y eludir que las aguas duras suban el pH. El hierro proseguirá libre en forma Fe3+.

4. ¿Y hacer tu abono de hierro?

El truco consiste en preparar tu propio líquido de hierro soluble para añadirlo a las plantas y substituir el que precipita la cal. Para hacerlo solo van a ser precisos tornillos de hierro o bien piezas pequeñas que dispongas en casa, una cucharadita de azufre, una botella de agua de plástico vacía y un tanto de agua destilada. Un proceso muy simple, mas que no da resultados a la primera, puesto que se tarda una semana en conseguir un abono líquido en condiciones.

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Devuelve el tono frecuente a las plantas de interior a fin de que luzcan y aporten esa vitalidad propia de ellas, como un toque ornamental. Estos 4 trucos caseros son fáciles de preparar y realmente útiles. ¡Atrévete con ellos!

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