Carlos Jiménez Cenamor, charlamos de amor y de belleza

LAS HISTORIAS DETRÁS DE LOS DISEÑOS

A principios de años subí un video en Instagram preguntando a quién les gustaría que entrevistara y, entre ellos, Mauro Gil Fournier postuló a Carlos Jiménez Cenamor creador de “Del Amor y la Belleza”. Las piezas de cerámica que Carlos diseña son, desde mi opinión, espectaculares, conque, acordamos un zoom y nos vimos. Esta es su historia.

Carlos Jiménez Cenamor: “Me agrada hacer cosas”

Es de mañana y Carlos se halla en su taller en Murcia, hablamos mientras que lo veo trabajar en una piezas que está diseñando en cooperación con la artista Rahma. Carlos Jiménez Cenamor es arquitecto técnico, trabajó en un reconocido estudio de arquitectura en la capital española y, entre otras muchas cosas, a lo largo de 8 años vivió en la ciudad de Londres donde dio clases en la Bartlett School of Architecture.

Cuando le pregunto a Carlos de qué manera se define me afirma que, ante todo “artesano”. “Me agrada hacer cosas, siempre y en todo momento me ha agradado. Hago cosas y también intento que sean lo más bonitas posibles. Cuando haces cosas con las manos tienes una carga… quiero meditar en el cariño que se ha puesto en ellas cuando las haces”, afirma.

Los diseños de Del amor y la Belleza son frágiles, dulces, son todo cuanto declara su marca, su nombre, su mensaje. “Una de los aspectos de mi taller es darle amor a esos actos rutinarios como comerte una tostada; que eso sea un acto de amor pues lo preparas en un plato bonito”, afirma con relación a los diseños que ha creado en la línea de lo familiar.

“La porcelana tiene vida propia y jamás sale como tu quieres”, comenta para explicar que las piezas son siempre y en todo momento diferentes unas de otras. “Trabajo piezas únicas, en encargos que me solicitan los clientes… Mi trabajo no es un trabajo manual de reiterar y reiterar pues no me agrada repetir… Cuando haya 4 jarros de burro, puesto que cambiaré a lo que me soliciten. Además de esto me agrada más generar cosas con las manos, no en serie”, sigue.

Carlos Jiménez Cenamor, hablamos de amor y belleza
Artesano, artista, ceramista, diseñador, arquitecto…

Cómo comenzó todo

Carlos comenta que, ya antes de irse a vivir a Londres, en España trabajaba como arquitecto técnico mas, al tiempo, proseguía haciendo “cosas” –enfatiza–. “Ropa, diseños de piezas… cosas que me apetecía para compensar las velocidades de la arquitectura. La arquitectura es todo menos veloz… tantas horas invertidas en un proyecto que lo ves tras múltiples años. Entonces hacía piezas y las subastaba en unos acontecimientos que se llamaban Del Amor y la Belleza”.

Una vez en la ciudad de Londres dio por casualidad con un taller, “un espacio anárquico en el que te daban barro y hacías lo que quisieras… Allá comencé a hacer altífonos para teléfonos que se vendieron realmente bien. La porcelana es un poco adictiva y es rápida…”, explica para ubicarnos en su aproximación a este material.

“Tras tantos años en Inglaterra, precisaba regresar al calor de España y me viene a Puentes Tocinos pues es el lugar del planeta donde tengo más amigos y hace más calor”, explica mientras que me afirma que nació en un pueblito de Toledo. “Esta es la cuna del Belén. Los belenes son estructuras que se montan reproduciendo el instante en el que nació Cristo y Puente Tocinos es la cuna de estos belenes. Acá hay empresas fantásticas de distribución de piezas para montarte tu taller de porcelana. Y son los que me han servido todo los materiales con los que trabajo. Además de esto, adquiero los materiales a la vera de mi casa… me marcho en bici a buscarlos”.

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Una de las piezas diseñadas con hojas de los árboles

Transformar lo cotidiano

De Londres no solo se trajo el firme amor por trabajar la porcelana sino más bien asimismo la sensibilidad por contemplar las hojas cuando caen de los árboles. “En Londres agrada que las hojas estén en el suelo pues cambia la textura, el color, es una cosa mágica… Ves hojas gloriosas en todas y cada una partes. Al revisar esto, empecé a investigar si era posible convertir esas hojas en cerámica. Comencé a probar con barro líquido, con cerámica líquida, entonces con cerámica con papel…”

“Reproduzco estas hojas y las utilizo en mis diseños. Cada una de ellas es una pieza independiente que se pinta una a una unas 5 veces a fin de que tenga una capa suficientemente gordita a fin de que entonces ofrezca resistencia estructural y la aplico en moldes que hago”, comparte mientras que me enseña el interior de una de las piezas que está diseñando y me explica los tonos traslúcidos que se observan, el efecto es precioso. “Esto solo ocurre con la cerámica pues es muy finita”, agrega.

Carlos Jiménez Cenamor, hablamos de amor y belleza
Las trasparencias de la cerámica es de los detalles más bonitos para el artista

Trascender lo establecido

Le pregunto a Carlos si viene de familia de artistas, por qué razón escogió estudiar arquitectura y todo cuanto me cuenta es inspirador: “Mi madres es una artista increíble mas siempre y en todo momento ha sido ama de su casa. Es la primer mujer en España que ha sido ama de su casa con salario. En Toledo fue la primer mujer que se sacó el carné de conducir y la primera que llevó bolso a misa… Esto último –subraya– semeja que no tiene relevancia mas significó convertir un acto religioso en un acto social, desvalorizando las estructuras de poder social. El caso de mi madre, aparte de que cocina como absolutamente nadie, tiene una veta artística increíble. De ella aprendí muchas cosas, entre otras muchas, a hacer peinetas. En verdad hay una serie de peinetas que diseñé y una estaba dedicada a mi madre.”

“Yo de pequeño tenía claro 3 vías profesionales: la botánica, la biología marina o bien la arquitectura y, al final, me decanté por la arquitectura. Me lo pasé excelente y me encantó. Si bien ahora tengo parada la carrera de arquitectura, no la descarto. Como ahora soy labrador y ceramista, lo que venga vendrá genial”, afirma.

Antes de despedirme, Carlos me cuenta que estuvo en Argentina múltiples veces y me desvelada un último aspecto de su vida: “Cuando me mudé a Londres, decidí hacerme un correo profesional y uno personal. El personal era delamorylabelleza y mis amigos me afirmaban que les encantaba percibir mis correo electrónico pues, fuera el mensaje que fuera, producía amor, les gustaba”. Si, es cierto –pienso yo– no hay solamente bonito que percibir amor y belleza. Deseo que todos nos hayamos apoderado de ello al leer esta preciosa entrevista.

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“Ahora trabajo con hojas de mi huerto en Murcia” afirma Carlos en nuestra conversación
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La moda es otra de las facetas artísticas del diseñador
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Piezas del artesano
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Del Amor y la Belleza

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