Sobre mi mesa de noche…

No suelo publicar fotografías de mi casa, básicamente por el hecho de que, un par de años tras la mudanza a nuestro nuevo hogar prosiguen mil cosas a medias… y lo que te rondaré, morena. Un piso de alquiler que me chifla por su amplitud y su luz, su localización y sus mil ventajas en frente de nuestra casa precedente a nivel práctico. A lo largo de doce años vivimos en una casa adosada en esquina, con su jardincito y sus cuatro plantas, incluyendo garaje, que me hacían pasarme la vida subiendo y bajando escaleras, mas que pude alterar a mi gusto en tanto que la habíamos comprado en plano. Ahora tenemos prácticamente exactamente los mismos metros, mas sin escaleras y el cuarto trastero y garaje a golpe de elevador ;D. Mas estéticamente, es cierto, no es lo mismo… no puedo “tocar” baños, cocina, suelos, puertas y mil cosas más. Y encima, en esta temporada de mi vida, en la que mis prioridades son otras, he decidido “perder” mil batallas ornamentales y aún no he puesto ni las cortinas en los cristales del mueble zapatero de la entrada (sí, al poner un pie en mi casa, la primera cosa que ves es una fila de zapatillas de deporte y zapatos amontonados) y tengo un plafón horrible en el salón que ni tan siquiera marcha. La lista de pendientes no es pequeña, lo mío es un casa del herrero de libro… y vivo feliz de esta forma. Total que esta mañana he puesto el cartelito de madera que me traje de mis vacaciones en las Landas, ese que te lleva a una playa nudista en Hossegor, la famosa como “Plages des Culs Nus” (playa de los traseros al aire) donde pasé muchas horas esta semana pasada estudiando, torrando mi trasero y mirando al océano, y al verlo ahí, sobre mi mesa a la noche, al lado de la caja de malaquita donde guardo mis pendientes, la de cerámica china, con las pulseras, mis espéculos sol viejos (ahí sí que no he fallado a la Leticia de Vintage&Chic), la lámpara de mesa vieja de latón con su pantalla vaquera y los almohadones franceses bordados, me he dicho “qué bonito!” y me he ido a por la cámara, le he sacado unas fotografías y me ha apetecido compartirlas, sin más ni más. Con el edredón sin planchar y sin perder tiempo en hacer estilismo. Tal como estaba. Bien es cierto que hice limpieza de lecturas retrasadas hace algunos días y no sale la pila de libros que tenía amontonados en la mesa. Solo me falta restituir unas candelas de The Singular Olivia a fin de que la esquina sea perfecto a mis ojos. Ale, buen sábado…

Fotos: Leticia Blanco ! Vintage&Chic

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